
Lo primero es contar con un buen Calder (no implica, por desgracia, tener un buen embalaje para el mismo) y buscarle una ubicación adecuada.

Es de vital importancia hacer mucho el mono en estas operaciones. Sirve, principalmente, para tirarse mucho el moco y, así, simular un exceso acusado de curro. Acumularemos las piezas en el preciso orden que nos requiera el propio montaje...también.

Esta pieza, la primera, la desembalamos dentro del "open-top" ya que el mal llamado embalaje consistía en una especie de atril gigantesco que se destruyó abriéndolo. Hasta que no fabriquen máquinas capaces de quitar clavos limpiamente, estamos obligados a ello.

El fabuloso andamio que dio pie y equilibrio a la primera pieza, fue cubierto con una especie de lona de algodón que encontramos por ahí. Neutra, evidentemente...

Una vez estabilizada la primera de las piezas, procedemos al eslingado de la segunda pieza. Apréciese las espumas y demás elementos de protección del embalaje.

Hay que pensar en la posición de la pieza, cuál es su centro de gravedad y prever cuáles serán sus reacciones al alzarla. Baja y sube cuantas veces creas conveniente. Ni caso a quien sople; si ese hierrito se cae, o hace un movimiento que no tienes previsto, alguno de esos arthandlers puede quedar hecho puré.

Ya la tenemos en posición.
Es "eslingado estratégico" ha permitido el alzado en la posición idónea. Ahora hay que conducirla con cuidado hasta la primera de las piezas instaladas.

Aquí, los arthandlers son esenciales para la estabilización de la pieza. Es imposible eslingar a la perfección una lámina de este tamaño y peso (unos 1000kg) cuando requiere una posición tan concreta. Por las dimensiones, y por la precisa ubicación respecto a la primera pieza, el equilibrado manual ayudará a controlar los movimientos.

Nuestro restaurador (especialmente equipado y vestido para la ocasión) pasa tornillos pintados a Jesm. Es hora de comenzar a unir las piezas.

Jesm mete el dedo en el aquujero... Insensato... Un único roce de la pieza podría arrancárselo, pero era preciso para indicar cuál sería el primero de los tornillos que se pondrían.

Callejita haciendo peripecias en lo alto de la escalera; es que dan unas ganas de mover la pieza tú solito...

El motivo de tanta dilación es el poco equilibrio que tenía la primera pieza. Un golpe demasiado acusado podría haber hecho caer el conjunto inicial, y al pobre Jesm habrían tenido que recogerlo con rasqueta.

Arthandlers concentrados. Mirad la expresión de Cosgayón.

Todos relajados. Ahora hay que ir collando los tornillos, pero no del todo. Si se aprieta completamente las piezas secundarias no podrían entrar en sus respectivos lugares.

Mismo proceso con la siguiente pieza. Ahí está nuestro Paco y sus guantes...son para no hacerse daño en las manos.

Esta es una imagen dramática:
Jesm apoya esa línea que define donde comienza una pierna y donde la otra, en la eslinga tensada. Si a Raimundo le da por destensar, apuesto a que el mono cae del árbol.

Se nos hizo un poco tarde. Las costillas secundarias de nuestro Calder fueron más difíciles de lo que pensamos. Aquí Calleja pilló cacho... por la postura de antes.

¡¿A que es preciosa?!
No os perdáis la versión video con una fabulosa canción de Elmore James.
De la inaugural del "Centro das artes Casa das Mudas" en Calheta.
Madeira. Septiembre de 2004
Calder
"Sin título"
Acero.
Arthandlers para tetei.





